Alice Angelinison contemplativas y cinematográficas. Utiliza lo familiar para sentar las bases narrativas, taquigrafiando para el espectador; preparando el escenario ante lo inesperado. En esas imágenes fortuitas, Angelini nos muestra no sólo lo que mira, sino cómo lo ve.


El tropo de que una fotografía vale más que mil palabras es exagerado, no erróneo, pero sí una simplificación excesiva tanto del formato como del género. La imagen es un lenguaje en sí misma y por eso hablamos de alfabetización en imageny aprender a leer las imágenes como leeríamos cualquier texto matizado, velado por la metáfora.
Algunas imágenes hablan solas como versos sueltos de poesía, otras son la frase inicial de una novela, que depende de la siguiente, y de la siguiente. Construyen una narración, algo complejo y cambiante, cuyo significado depende de la secuencia, de una sintaxis. Los fotógrafos, como Angelini, más interesados en contar una historia, insisten en su secuencia tanto como en las propias imágenes.


El mundo en general se ve desde una posición ventajosa que sugiere a la vez asombro y recelo, y en estas escenas es difícil hacerse una idea de Angelini, perdida en el paisaje, pero esos espacios concretos sirven de anclaje en un tiempo y un lugar. Sin ellos, las escenas más íntimas parecen apartarse de ambos.


En cambio, Angelini está hiperpresente en los momentos de quietud, en los momentos de mirar, cuando es fácil imaginar que nadie más lo está. Aunque estas imágenes son introspectivas, suaves, están llenas de su emoción por haber hecho un descubrimiento: un jarrón de flores a través de un cristal oscuro, una mesa, un mantel y flores representados como un óleo impresionista, un abismo que llama, gotas de agua en el asiento de plástico de un barco.



Nacida en Rímini, Italia, en 1997, Angelini experimentó su educación a través de países y continentes, de Italia a EE.UU., y de EE.UU. a Holanda, donde se licenció en la Universidad de Ámsterdam, como era de esperar, en Lingüística.
Emergente, el trabajo de Alice Angelini ha sido reconocido por la renombrada revista GUP Magazine tanto en el formato Fresh Eyes como en GUP New, además de participar en la primera edición de Women in Art de Foto Lab Kiekie. Como Directora de Arte, es una colaboradora natural con la sensibilidad de una meticulosa constructora de mundos.
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Según describe Angelini su práctica, lo que más le interesa es la interacción entre las contrapartes: suavidad y fuerza, intención y espontaneidad.
Su fotografía hace uso del ambiente, la saturación y la nostalgia de la película, y de la luz natural fiel a la escena, deseando atraer al espectador con ella al núcleo emocional de la imagen; el momento que una vez ocupó, ahora lo comparte con nosotros.
En todo su trabajo hay una gran honestidad; ella no hace que las imágenes sucedan, sino que encuentra los sucesos para convertirlos en imágenes. Aquí está la espontaneidad de no tener nunca la certeza de que vaya a surgir el momento, sino la intención de saber que, si surge, ella estará mirando y preparada para ver.
Para ver más obras de Alice Angelini, consulta su portafolio Format y síguela en Instagram.
